
Cuantas veces has escuchado la expresión "cuando seas padre comerás huevos" ? pues bien, cuando te llega la hora de comértelos no sabes si tienes que usar el cuchillo o el tenedor.... De repente todo el mundo te da consejos sobre como hacerlo, como dormirlo , la postura o como cogerlo, si dormirlo en brazos, paseandolo o dejandolo llorar para que no se acostumbre, en fin una retahila de indicaciones que parece que si no las cumples serás la madre mas mala del mundo. Al principio todo es como de cristal, muy frágil y con miedo a casi tocarlo, si se despierta no sabes que hacer con él, si llora te imaginas en un segundo mil cosas que le pueden ocurrir, en fin un estres inimaginable que hasta que uno no pasa por esto no lo sabe.
El tiempo que es muy sabio pone todo en su sitio y de repente todo se estabiliza, los miedos desaparecen y empiezas a disfrutar de verdad de tu hijo , es una ilusión constante cuando cada día lo ves haciendo cosas nuevas como sus primeros pasitos o sus palabras. Poco a poco como que empiezas a degustar los huevos aunque todavía sean pasados por agua porque todavia nos quedará un camino muy largo hasta que los podamos comer fritos...