
Que le gusta a un niño en día de lluvía? pues meterse en los charcos.... menuda diversión...sobre todo para las madres. Despues de toda una mañana de lluvia, nos imaginamos un patio de recreo con los niños y niñas histéricos saliendo en estampida al patio despues de tres largas horas de trabajo, deseando de hincarle el diente a su preciado bocadillo que le sabe a gloria y despues dispuestos a probar suerte saltando los charcos. Siempre hay algún espabilado que empuja al más inocente de la clase y este se pone de agua, barro hasta el cuello. En ese momento es donde entra la labor de la maestra que llama a la madre para que venga a recoger a su aventurero hijo y con resignación te pregunta: ¿está muy mojado? señora si no lo estuviera no la llamaría... y es que pronto vamos a tener que pedir una mudita como diría mi amigo Pedro hasta para los mayores...
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